Todo empezó cuando compré mi primera Harley, una Iron 883. Pasa algo especial cuando tienes tu primera Harley: de inmediato quieres carretera y kilómetros. Mis primeras rodadas fueron con mis primos. La primera salida formal fue a Tres Marías con mi primo Mac. Después, todavía en pandemia y con pocas opciones para salir, rodé a Val’Quirico acompañado de mi primo Carlos, que ya tenía experiencia en Harley y carretera. Recuerdo especialmente aquellas primeras curvas rumbo a Puebla, entre bosque y frío. Ahí entendí por primera vez eso que llamamos terapia de viento. Después las cosas se fueron dando casi solas. Charly me buscó porque vio que ya traía moto y comenzamos a rodar. Luego vi en Facebook que Rulo tenía una Harley y no tardé en escribirle: “¿Qué onda, rodamos? Yo también tengo una.” 😂 Después se sumaron Rafita y Fer, amigos que conocía desde años atrás por trabajos anteriores, y finalmente Adrián, amigo de Charly. Así nació el grupo de fundadores. Y digo grupo porque no puedo dejar fuera a Adri: Rafita nunca llegó solo. Desde el principio ella rodó con nosotros, demostró tener alma biker y se aventó todas nuestras locuras aun siendo, durante mucho tiempo, la única mujer de la banda. Chilangos RC no nació planeado. Nació de amigos que querían rodar, de una Harley que necesitaba kilómetros y de muchas ganas de compartir carretera. Lo demás lo fuimos construyendo juntos.
Una historia de nuestra familia
FundadorRonnie.
Cada motociclista carga una historia distinta. Esta página conserva únicamente los recuerdos y datos que decide compartir.

Debajo del casco
Una historia
que merece contarse.
Desde muy joven siempre me apasionaron los coches y las motos. Solía juntarme con amigos más grandes que yo, y cuando era apenas un adolescente, algunos de los mejores ya andaban rodando sobre dos ruedas. Recuerdo con muchísima claridad a uno de ellos, un tipo que respiraba motor a todas horas. Aunque solo me llevaba un par de años, ya traía unas motos de pista impresionantes y le fascinaba la velocidad. En esa época cometíamos mil imprudencias. Nos encantaba hacer los famosos wheelies, y para que lograra levantar aquellas CBR 600, nos trepábamos en la parte de atrás a hacer contrapeso. Una completa locura: sin casco, sin el menor equipo de protección y en plenas calles de la colonia. Por cosas de la vida, mi primer vehículo terminó siendo un coche, pero la verdadera pasión por las dos ruedas siempre permaneció intacta. Eso sí, había algo que tenía clarísimo desde el primer día: aunque la velocidad de las pistas tenía su adrenalina, el estilo, la libertad y el alma de una chopper siempre fueron mi verdadero llamado.
Soy Ronald. Esposo, papá, motociclista, fotógrafo por afición y apasionado por la tecnología. Me gusta aprender, crear cosas y meterme en proyectos que muchas veces empiezan como una idea y terminan convirtiéndose en algo mucho más grande. Soy muy de familia y muy leal con mi gente; valoro la amistad, la palabra y la reciprocidad. Disfruto una buena carretera, la música, la fotografía y esos momentos sencillos con las personas que quiero. Siempre estoy pensando en qué aprender, qué crear o cuál será la siguiente aventura. Familia, amigos, motos, tecnología y muchos kilómetros todavía por recorrer.
Mi lugar en la familia
La carretera nos unió.
La hermandad hizo el resto.
Cómo llegó a Chilangos RC y lo que representa pertenecer a esta familia.
Para mí, la respuesta está en la misma pregunta: familia. Y la familia es mi mayor tesoro, lo que más cuido y valoro. Chilangos dejó de ser hace mucho un grupo de personas que simplemente salen a rodar. Aquí hay amistad, historias, confianza, kilómetros compartidos y personas que se han vuelto parte importante de mi vida. Soy Zúñiga, soy Ángeles por nacimiento y por historia; pero también soy Chilango por elección. Y eso resume perfectamente lo que significa para mí pertenecer a esta familia.
Fuera y dentro de la carretera
Las cosas
que encienden el motor.
Pasiones, hobbies y filosofía personal que también forman parte de su historia.
Mi garage personal
Las motos que
me trajeron hasta aquí.
Un registro de las motocicletas que han acompañado cada etapa de su historia biker.
Harley-Davidson Roadster
Llegó prácticamente sola a mí. Antes tenía una Iron 883 que me encantaba y con la que viví mis primeros kilómetros en Harley. Nuestro hermano Austria, que de vez en cuando compra y vende motos, recibió esta Roadster y, como suele hacer, antes de ofrecerla públicamente nos la mostró a nosotros. Bastó verla para enamorarme: su postura agresiva, el motor 1200, el manillar estilo café racer, los mandos adelantados y esa sensación de mayor altura y potencia. La probé y fue inmediato: “¡La quierooooo!” 😂 No estaba buscando cambiar de moto, pero hay motos que eliges y otras que simplemente llegan a ti en el momento indicado. Esta fue una de esas.

Harley-Davidson Iron 883
Literalmente mi primer Harley
Italika GTS 175
Mi primera chaka moto, una chulada. 😂 Barata de mantener, económica en refacciones y perfecta para los pendientes y mandados de la casa. Aún la conservo, aunque la pobre ya ha perdido como una tercera parte de ella, porque literalmente se le han ido cayendo las piezas a pedazos. Jajaja.
Carabela Milestone 150
Literalmente fue mi primer moto
Harley-Davidson Roadster
No la cambiaría porque siento que la Roadster tiene justo el equilibrio que busco en una moto. Estéticamente me encanta: tiene un aspecto rudo y muy Harley, pero al mismo tiempo conserva ciertos detalles deportivos que le dan mucha personalidad. Es una moto muy versátil. La puedo usar perfectamente en ciudad sin sentir que traigo una moto enorme, pero cuando llega el momento de salir a carretera, su motor 1200 tiene la potencia suficiente para disfrutar los kilómetros y responder cuando la necesitas. Su postura, altura, manillar estilo café racer y los detalles que le he ido agregando terminaron por hacerla muy mía. Tiene carácter, potencia y estilo sin sacrificar practicidad. Para mí, es una Harley que funciona igual de bien para el día a día que para perderse un rato en carretera.
Se agregarán modelos, fotografías y recuerdos cuando Ronnie los comparta.
Cultura sobre dos ruedas
Las historias, sonidos
y símbolos que inspiran.
Referencias que también ayudaron a construir su identidad biker.
Seguramente alguna escena de la serie de TV Reno Raines
Kilómetros compartidos
Lo que deja
en cada rodada.
Recuerdos y palabras compartidas por Ronnie para la familia Chilanga.
En una rodada, regresando de Mil Cascadas, Guerrero, la batería de mi moto decidió morir justo a mitad de la carretera, cuando ya empezaba a anochecer. Terminó siendo una gran anécdota, pero sobre todo una de esas experiencias que demostraron que la familia Chilanga ya había trascendido de ser simplemente un grupo de amigos que salían a rodar. Ya éramos una hermandad. En ningún momento a nadie se le pasó por la cabeza dejarme ahí. Al contrario, fueron horas buscando soluciones, viendo cómo resolver el problema y asegurándonos de cumplir algo que desde entonces representa mucho para nosotros: que todos regresáramos juntos, sanos y salvos a casa.
Buena vibra, fotografías, videos, organización, lealtad y apoyo incondicional
Me gustaría decirles que nunca perdamos la lealtad que nos trajo hasta aquí. Podemos pensar diferente, tener desacuerdos, pasar por buenas y malas etapas, pero mientras exista respeto, lealtad y la disposición de estar cuando alguno lo necesite, Chilangos seguirá siendo una familia. Para mí la lealtad no se demuestra con un parche ni diciendo que somos hermanos; se demuestra en la carretera y fuera de ella, especialmente cuando las cosas se ponen difíciles. Que nunca olvidemos de dónde venimos, quiénes han rodado a nuestro lado y lo que hemos construido juntos. Las motos nos juntaron; la lealtad es lo que nos mantiene unidos.